Mantenimiento De Una Red Inalambrica
Los responsables que han desplegado redes Wi-Fi conocen que su
mantenimiento puede ser una tarea muy ardua, con continuas caídas y
degradaciones en el funcionamiento. Sin embargo esta tarea no tiene porque ser
así, siendo equiparable al de una red cableada. Las razones de ello son
múltiples: la primera de ellas y principal factor es partir desde el primer
momento con un diseño e implantación inicial de la red incorrecta, defectuosa o
no adecuadamente dimensionado. A continuación le suele seguir un importante
descuido en las labores de mantenimiento elementales, las cuales evitarían la
mayoría de las incidencias posteriores, y no se implantan las herramientas
necesarias para una adecuada gestión. El origen de todos estos descuidos u
omisiones hay que buscarla en la muy escasa importancia que se le da a la
implantación de una red inalámbrica, tal como demuestran ciertas experiencias y
testimonios. A continuación se analizará la problemática del mantenimiento y se
expondrán consejos para reducir su impacto.
Áreas de Mantenimiento
Las principales son:
• Entorno radio:
Esta es un área que es exclusiva de entornos inalámbricos y que no existe en redes cableadas. Comprende los problemas que generan las interferencias entre celdas de la propia red o con otras redes, perturbaciones radioeléctricas de otros aparatos (hornos microondas, radares, móviles) y redes de otras tecnologías (bluetooth, telefonía inalámbrica doméstica, repetidores TV en el hogar). Al emplearse una parte del espectro radioeléctrico que no requiere de licencias específicas para su uso y que además es empleada de forma libre por multitud de tecnologías y aparatos domésticos, es un importante foco de conflictos. En múltiples ocasiones la fuente de perturbaciones sólo emite potencia apreciable durante un breve periodo de tiempo (hornos de microondas, teléfonos inalámbricos), generando mal funcionamientos aleatorios que complican su identificación. En otras, la implantación de una nueva red con excesiva potencia en las cercanías y operando en la misma frecuencia o una muy próxima, fuerza a una replanificación de las frecuencias, tarea que puede ser compleja si se dispone de numerosos puntos de acceso. En otros casos existe una perturbación continua que aunque no llega a cortar las comunicaciones, degrada en mayor o menor medida las prestaciones (reducción en la velocidad binaria) y que puede ser laborioso de detectar para el responsable o usuario, o puede ser justificada erróneamente como exceso de tráfico o usuarios conectados.
• Equipamiento:
Puntos de acceso, antenas, cableado (coaxial, estructurado, eléctrico), networking, etc. requieren del normal cuidado. Nuevas actualizaciones de firmware o drivers deberán ser realizadas cuando el experto lo aconseje. En el caso de instalaciones exteriores, se debe tener en cuenta la aceleración de la degradación de los equipos por las inclemencias del tiempo y los casos de robos y vandalismo (también presentes en instalaciones públicas), lo cual suele afectar sobre todo a antenas, cableado y puntos de acceso.
• Seguridad:
Periódicamente es necesario cambiar las claves si son estáticas; las altas, bajas y modificaciones de usuarios deberán introducirse en el Radius; las direcciones MAC también tendrán que declararse; las aplicaciones deberán actualizarse para cerrar posibles agujeros de seguridad; analizar posibles intrusiones; etc. Aunque estas tareas parecen de un mayor volumen que para el caso de redes fijas, si estas últimas están adecuadamente securizadas, entonces el mantenimiento es análogo.
• Gestión de uso:
Tráfico circulante, número de usuarios, velocidades binarias alcanzadas, distribución del uso entre celdas, ...
Recomendaciones
Para que el mantenimiento de una red no sea una tarea compleja y constante
fuente de problemas es aconsejable seguir las siguientes recomendaciones:
• Realizar un buen diseño inicial: estudio exhaustivo previo de posibles
fuentes de interferencias externas (otras redes) e internas para minimizar su
impacto; análisis de cobertura, potencia de señal y planificación de
frecuencias para conseguir una buena recepción interna y reducir su emisión
externa; estimaciones adecuadas de uso; etc.
• Acometer mantenimiento interno periódico para detectar degradaciones,
saturación, intrusiones, ...
• Ejecutar la adecuada actualización de drivers y firmware, reparaciones,
análisis de las causas de interferencias o degradaciones detectadas,
planificación del crecimiento y ejecutar ampliación de la red, ...
Una red adecuadamente implantada y mantenida puede generar gran satisfacción a
sus usuarios, incrementar la productividad y reducir costes, así como requerir
un mantenimiento bajo. Por contra, si no se le da la importancia que requiere,
la misma red sufrirá de continuas incidencias, generará malestar en los
usuarios y se acabará abandonando o utilizando como una curiosidad ocasional.
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